Sunday, December 11, 2011

im schönen Bolivien/visitando la linda Bolivia

La Paz
Die Ferien in Bolivien zusammen mit meinen Eltern genoss ich sehr, ich konnte komplett entspannen. Der Kontrast zu Bogotá war gross: blauer Himmel, angenehmes Klima, freundliche und entspannte Menschen (die beim Stadtbus-Einsteigen die Mitfahrenden mit „guten Tag“ begrüssen! Hier wäre das unvorstellbar), kleine gepflegte Stadtparks zum verweilen, fast keine Bettler und clochards. Einfach wunderbar! In La Paz übernachteten wir bei der Familie Eugster, die wir aus Tadschikistan kennen. Sie wohnen in einem wunderschönen Haus mit Garten, wo man sich sofort zu Hause fühlt. La Paz ist eine beeindruckende Stadt, sie liegt zwischen 3‘200 und 4‘100 M.ü.M – zwischen der Bergplattform „El Alto“, wo auch der Flughafen liegt und dem Stadtzentrum und den reichen Vierteln gibt es mächtige Unterschiede. Ich habe zum Glück kein Problem mit der Höhe, obwohl ich natürlich den Sauerstoff-Mangel auch merke.  In La Paz traf ich auch Mischa, einen alten WWF- und nun Interteam-Kollegen und Nico, ein Bolivianer, der vor Jahren mit ICYE in der Schweiz ein Austauschjahr gemacht hatte und von Flo für ein paar Tage bei uns in der WG aufgenommen wurde.
Mit meiner Mutter unternahmen wir zuerst einen kleinen Ausflug nach Coroico, Wochenend-Ausflugsziel für viele paceños, wie die Bewohner von La Paz genannt werden. Früher führte die „Todesstrasse“ dorthin, ein haarsträubende Bergstrasse, wo jedes Jahr viele Menschen starben. Heute ist sie Touristenattraktion, es werden Fahrrad -Tours für die Abenteuerfahrt angeboten. Die Landschaft und die Vegetation sind sehr schön, aber leider war es kühl und regnerisch. Auf dem Weg nach Coroico machten wir die Bekanntschaft eines kleinen indigenen Mädchens, die all unseren Schmuck bestaunte und bei jedem Stück fragte, wo wir es denn gekauft hätten. Ausserdem fragte sie uns, wieso wir denn so komisch reden (meine Mutter und ich reden Französisch miteinander), wir müssten doch so reden wie sie.
Mit meinem Vater gingen wir dann nach Sorata, in die Berge, und dann weiter nach Copacabana, am Titicaca-See, wo wir die Isla del Sol besuchten und überquerten. Ich war hier schon 1998 und erschrak über die Touristen-Massen, obwohl es nicht mal Hochsaison war. Die meisten von ihnen sind „Möchtegern-Hippies“. Pizzerien und alternativ angehauchte Bars mit Menu-Karten auf Englisch reihen sich aneinander, an den Wänden hängen Bilder von Bob Marley und Ché Guevara.
die Todesstrasse/la carretera de la muerte
Schlussendlich reiste ich noch ein paar Tage alleine nach Sucre, die Hauptstadt Boliviens, welche wegen ihrer weissen Gebäude auch „die weisse Stadt“ genannt wird. Ich durfte bei einem Interteam-Pärchen wohnen (sie ist Bolivianerin, er Schweizer, der aber ca. 30 Jahre schon in Bolivien gelebt hat und dessen Schwester Arbeitskollegin von meinem Vater war – so klein ist die Welt). Ich habe ein paar Ausflüge unternommen und habe es sehr genossen.
Bolivien, ich komme hoffentlich bald wieder einmal! (Fotos ganz unten)

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Isla del Sol (Sonneninsel, Titicaca-See), lago Titicaca

Pasé unas vacaciones muy bonitas con mis padres, en las que pude descansar completamente. El contraste con Bogotá fue grande: cielo azul, clima agradable, personas amables y relajadas (los paceños se saludan con un “buenos días” al montar en un bus! Algo que no sería concebible en Bogotá), parques bien cuidados y tranquilos, casi no hay personas pidiendo, casi no hay indigentes.  En La Paz nos quedamos en casa de la familia Eugster, unos suizos que conocimos en Tayikistán. Viven en una casa maravillosa con jardín y con vista hacia unos cerros, donde uno se siente inmediatamente en casa. La Paz es una ciudad impresionante, la parte alta se llama „El Alto“, queda a 5000 metros sobre el mar y luego la ciudad se expande por varios valles, las partes más bajas siendo las zonas de los ricos. El centro de la ciudad queda a más o menos 3‘600 metros. Por suerte que no tengo problemas con la altura, aunque por supuesto también me afecta la falta de oxígeno. En La Paz me encontré con Mischa, un compañero de sufrimiento ;-) del WWF (una organización de protección al medio ambiente) que ahora es cooperante Interteam en Bolivia y también Nico, un boliviano que hizo un intercambio con ICYE en Suiza y a quien habíamos acogido por unos días cuando aun vivía con Flo en Berna.

Con mi mamá hicimos una excursión a Coroico, destino turístico popular entre los paceños. Antes se llegaba por la „carretera de la muerte“. Hace unos años la cerraron y construyeron una carretera más segura, mientras tanto la carretera de la muerte se ha convertido en un atractivo turístico, hay tours en bicicleta que bajan por la carretera. El paisaje y la vegetación son muy bonitos, pero lastimosamente estaba lloviendo y hacía frío. En el camino conocimos a una niñita indígena que inspeccionó todas nuestras cosas y que no dejaba de preguntar por qué hablábamos „chueco“, que teníamos que hablar como ella.

Con mi papá fuimos al pueblito Sorata que se encuentra en las montañas y por lo tanto es un punto para hacer caminatas, pero el tiempo estaba malo, así que seguimos hacia Copacabana en la orilla del lago Titicaca, donde visitamos también la Isla del Sol. La diferencia con 1998 fue impactante, la ciudad y la isla fueron invadidas por pizzerias y turistas, y esto que no estábamos en temporada alta. La mayoría de los turistas se disfrazan de  „hippies“, hay cantidades de bares „alternativos“ con menús escritos en inglés y afiches de Bob Marley y Ché Guevara.

Aproveché los últimos días para viajar sola a Sucre, la llamada ciudad blanca y capital de Bolivia. Me quedé en casa de unos compañeros de Interteam (ella es boliviana, él suizo que vivió por más de 30 años en Bolivia, su hermana fue compañera de trabajo de mi papá – increíble lo pequeño que es el mundo!) Sucre y sus alrededores me encantó!

Bolivia, ¡espero volver pronto!
La carretera de la muerte